Mi estado de ánimo no es lo que parece. Nunca lo es. Más bien se parece a una cordial máscara con la que poder pasar desapercibido en el dia a dia. Un telón de acero, como el caido hace hoy 20 años, que me protege del duro mundo real. ¿Te parecen raras estas afirmaciones? Piensa que otros prefieren ponerse disfraces de lo que no son. Sus razones tendran. Al igual que yo las mías.
No intentes entenderlo, ni creas que lo puedes comprender. Nada de lo que pienses ni tan siquiera se le acercaría a la verdad. Olvidarlo sería lo mejor que puedes hacer. Pero, a estas alturas de la película, ¿ vas a hacer lo que te digo?
No, ya lo sé... Al menos lo he intentado. Ya sabes a lo que te enfrentas. Y también que será un duro choque, del que saldre ganador. Herido, pero ganador. No tendrás más remedio que pedir piedad por tu incontrolable curiosidad. Si te sirve de consuelo, no me gusta perder a la gente que me rodea. Cuando caigas sobre la lona te tenderé la mano amistoso. Y entónces, podrás decidir si quieres seguir preguntando.
Hay cosas que estan mejor con uno mismo que con el resto; que no necesitan distintos puntos de vista; que es más un conflicto mental que físico; que para otros son obviedades, pero que uno mismo tiene que poder razonarlas para digerirlas...
Después de estas reflexiones darás por sentado que soy tozudo y egocéntrico. Lo soy, y muchas otras cosas feas de esas que nadie quiere. Tal vez este sea el momento de replantearte muchas cosas, ¿no crees?
10 de noviembre de 2009
4 de noviembre de 2009
Atardecer en la Laboral
El 18 aminoró la marcha al ascender por Luis Moya Blanco. Con práctica me coloco el saxo a la espalda de un sólo movimiento. Miro mi reflejo tras el sucio cristal de la puerta trasera. Unas bonitas ojeras realzan mi, ya de por sí, aspecto descuidad. Con un salto bajo del autobus y sigo mi camino haciendo caso omiso del tráfico. Avanzo a buen ritmo, a pesar de que no tengo prisa. Aún llego a tiempo para sentarme a disfrutar de la puesta de sol tras los frios muros de la Laboral.
Con la espalda apoyada en una de las colosales columnas espero que el tiempo pase inexorablemente. Me gusta sentirme parte de la arquitectura, como otra sicodélica escultura del centro de arte. A mi lado yace el saxo, ese que tantas alegrías y tantas tardes me ha acompañado. No tengo ninguna preocupación, el aleatorio controla el resto. Cada canción es una sensación, un recuerdo, una historia. Y así estoy inmóvil, viendo como la gente viene y va. Unos se acercan a saludar, otros continuan ensimismados. . . Un aire frio recuerda que el otoño ha llegado. La tregua al ajetreo ha llegado a su fin. Me desperezo lentamente y creo divisar una conocida figura entrando por las dobles puertas. No, sólo ha sido otra mala pasada de mi imaginación. Tanto estudio filosófico estropea más que ayuda. Sin embargo creo tener la certeza de que he visto algo que hace tiempo que creí olvidar...
1 de noviembre de 2009
1 de Noviembre
Hoy, por si aún no te has enterado, es 1 de Noviembre, día de difuntos. Día en el que tradicionalemnte las almas vuelven a su inmortal descanso después de escarmentar a los vivos la noche del 31. Para la tradición celta simbolizaba el comienzo de un nuevo año, tras la recogida de la cosecha. Era un dia de austeridad, de reocgimiento, de reflexiones...Un día de juramentos y buenos propósitos.
El cristianismo tomó, como en muchas otras ocasiones, el simbolismo de un fiesta pagana para enriquecer su calendario festivo y de esta forma darle un día a todas aquellas personas que no estaban canonizadas.
En España, a pesar de ser un país que no tiene una confesionalidad oficial, es un país con profundas raices católicas. Por ello todo el mundo compra flores y velas, se viste con sus galas más solemnes y va a adecentar el sepulcro familiar. Esto me parece muy bien, pero ¿qué pasa el resto del año? La mayoría de la gente se olvida donde queda el cementerio o si verdaderamente tienen a alguien que quieren allí. Demasiada hipocresía, ¿no?
Bien podríais decir de mi que soy ateo o más hipócrita que el resto. Otra vez será. Aunque tenga más de agnóstico que de creyente, soy seguidor de la filósofia pitagórica y sobre todo en la parte de la transmigración de las almas. Por eso me gusta subir allí arriba. adecentar un poco la casa y charlar un poco con quien desde lo más alto de la colina nos guía ciegamente en nuestros caminos.
El cristianismo tomó, como en muchas otras ocasiones, el simbolismo de un fiesta pagana para enriquecer su calendario festivo y de esta forma darle un día a todas aquellas personas que no estaban canonizadas.
En España, a pesar de ser un país que no tiene una confesionalidad oficial, es un país con profundas raices católicas. Por ello todo el mundo compra flores y velas, se viste con sus galas más solemnes y va a adecentar el sepulcro familiar. Esto me parece muy bien, pero ¿qué pasa el resto del año? La mayoría de la gente se olvida donde queda el cementerio o si verdaderamente tienen a alguien que quieren allí. Demasiada hipocresía, ¿no?
Bien podríais decir de mi que soy ateo o más hipócrita que el resto. Otra vez será. Aunque tenga más de agnóstico que de creyente, soy seguidor de la filósofia pitagórica y sobre todo en la parte de la transmigración de las almas. Por eso me gusta subir allí arriba. adecentar un poco la casa y charlar un poco con quien desde lo más alto de la colina nos guía ciegamente en nuestros caminos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)