24 de diciembre de 2009

¿Pactamos?

Hace tiempo que deberia haber olvidado lo que es tenerte a mi lado. Algo malo tiene que haber en tener buena memoria. Pero más vale tarde que nunca. Y ahora, por fín, podré olvidarme de torturas mentales sobre nosotros. Nosotros, que raro suena...¿De verdad existió alguna vez el nosotros? Mucho me temo que no. Los que tenía a mi lado decian que siempre habías estado jugando conmigo. Y, otra vez más, les creo a ciegas. Ellos han aguantado el temporal conmigo, mientras tu te ibas a engatusar a otros. Ellos me cedieron su paraguas; tú presumias del que me habías robado... Pasemos página, ¿no crees? Dejemonós de juegos infantiles absurdos y maduremos. Firmemos un pacto de no intervención: Tú prescindes de tus encantos conmigo, y yo dejó de tener confianzas . No hace falta que sigas con tus miraditas, tambien eso lo podemos omitir. Y tal vez así pueda, por fín, seguir caminando por mi propio destino.

21 de diciembre de 2009

El señor invierno

El señor Invierno ha llegado más anciano y tacaño que nunca. Nada que ver con su conocido Otoño que avisa antes de llegar y llega paulatinamente. Él prefiere pillarte desprevenido, obligarte a perder una tarde en colocar su ropa a la vista y retenerte en casa por las tardes aumentando la audiencia de esos patéticos programas de sobremesa con manta...
Con él los días se te harán cortísimos esperando la fría noche que cada vez será más larga. Trae consigo el album de fotos de la última nochevieja, los disfraces de carnaval y una nueva cámara reflex para retratar los de este año. Dice que llamará a un par de amigos, de esos de los suyos, para que te traigan un par de regalitos por tener que aguantarlo: una cesta de navidad y el número que nunca toca de la lotería. No te preocupes por las dietas, te acabará liando para que vayas a una de sus copiosas comidas familiares y así impedirte que te quede bien la ropa que compres en rebajas. Pero no te preocupes, cuando menos te lo esperes, habrán pasado los 3 meses de sus medicinas y tendra que volver a su extraña y añorada morada, hasta que le toque volver por estas fechas tan señaladas.

20 de diciembre de 2009

Coro navideño

Llego tarde. Otra vez. El concierto está a punto de terminar. Otra vez. El pequeño coro inicia la última obra del programa. No es un gran coro, apenas llegan a la veintena, aunque no por ello dejan de inundar la pequeña sala. Una soprano comienza un solo en la primera estrofa. Tiene un timbre dulce, aterciopelado, pero con potencia para hacer que se nos ponga el pelo de punta. Tengo que saber quién es. Me abro paso entre la atenta audiencia mientras el coro crece para llegar al estribillo. Aún sin estar en solo, la soprano sigue liderando el coro. Avanzo hasta llegar a la primera fila como si volara entre los ángeles. Por fín la veo. Un foco ilumina su frágil silueta. Sus grandes ojos marrones, destacando sobre su niveo rostro, me tienen atrapado. Sus delicados rasgos transmiten una sensación de paz. Con el último ritardando, cierro los ojos para capturar el momento. Todavía no se han extingido el úlitmo acorde del coro, pero el público ya está en pie ovacionando la actuación. Al volver a abrir los ojos, ella ha desaparecido...